Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Tras el vicio viene el lamento.
Calumnia, que algo queda.
La práctica hace al maestro.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Hombre chico, pensamientos grandes.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Refranes de viejas son sentencias.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Abrojos, abren ojos.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
El hablar mismo idioma.
Roer siempre el mismo hueso
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Lo que se ve, se aprende.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Lo único permanente es el cambio.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Todos dan consejo y pocos lo toman.