De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Ido el conejo me das consejo.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Quien tuvo, retuvo.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Refran viejo, nunca miente.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Debo, no niego; pago, no tengo.
A consejo ido, consejo venido.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Hablando nos entendemos.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
El lo que se pierde, se aprende.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Tiempos pasados fueron mejores.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Ojo al parche.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Necio que calla por sabio que pasa.
Años de higos, años de amigos.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
El que guarda siempre encuentra.
La muerte hace reflexionar.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Del viejo el consejo.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Deja la h de ayer para hoy.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Yo me morí, y que cosas vi.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Lo que dejes para después, para después se queda.
A gran culpa, suave comprensión.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.