Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Años de nones, muchos montones.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
[inicio del curso].
El placer es víspera del pesar.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Hablar con el corazón en la mano.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
A mucho amor, mucho perdón.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
De casa del abad, comer y llevar.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
A secreto agravio, secreta venganza.
Ni quito ni pongo rey.
El hábito es una camisa de hierro.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
De tal jarro, tal tepalcate.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Callado mata conejo.
Quien ama, teme.
Gran calma, señal de agua.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
El que trae , lleva.
De refrán y afán pocos se librarán.
Dame pan y dime tonto.
Hambre larga, no repara en salsas.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
A otra cosa mariposa.
Lo hermoso, a todos da gozo.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
A comida de olido, pago de sonido.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Hija que casas, casa que abrasa.
La buena lectura, alivia la tristura.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Por los reyes lo conocen los bueyes.