La comida reposada, y la cena paseada.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
A flores nuevas, afeite perdido.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Ruin amigo no vale un higo.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Café cocido, café perdido.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Va para atrás como el cangrejo.
Un yerro, padre es de ciento.
A gallo viejo gallina joven.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Después del gusto, que venga el susto.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Antes muerte que vergüenza.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Lo que va viene.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Hoy por mí, mañana por ti.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.