Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Pan tierno, casa con empeño.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
La sugestión obra.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Las sueños, sueños son.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Conócete a ti mismo.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
El que algo quiere, algo le cuesta.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Más vale una imagen que cien palabras.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
El tiempo vuela, que se las pela.
Cuando me despierte me llamas.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Te conozco mascarita
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
La primera impresión es la que cuenta.
Antes di que digan.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Tal para cual.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.