No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Del uso viene el abuso.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Buen lector, mal escribano.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Para bien estar, mucho hay que andar.
A jugar y perder, pagar y callar.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Agua estancada no mueve molino.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Gracias que hacen pero no la ven.
Dios aprieta pero no ahoga.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
No está el palo para cucharas.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Los que temen una caída están medio vencidos.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Abre la boca que te va la sopa.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
A marido ausente, amigo presente.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Ligera de cascos.
Emborrachar la perdíz
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Dar una higa al médico.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Caras vemos, corazones no sabemos.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.