De casas y de potros que lo hagan otros.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Padres viejos, hijos huérfanos.
No hay bueno caro ni malo barato.
Quien anda mal, acaba mal.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
No hay quinto malo.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Tal para cual.
Estamos tan ocupados llevando a cabo lo urgente que no nos queda lugar para lo importante.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Tiene la cola entre las patas
Suegra y sin dinero, al brasero.
No hay que pedirle peras al olmo.
Jugar a las cartas vistas.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
El mundo critica, pero no mantiene.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Las paredes oyen.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Muerte no venga que achaques no tenga.
A la vejez, viruelas.
Hablando mal y pronto.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.