Pan, uvas y queso; saben a beso.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
A cada cosa le llega su tiempo.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
No se manda al corazón
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Tarde piaste pajarito.
La menta, el amor aumenta.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Madre hay una sola.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Barba roja, mucho viento porta.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
El sol sale para justos y pecadores.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
La suavidad domina más que la ira.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Ave por ave, el carnero si volare.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
La buena vida no quiere prisas.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
A chica boca, chica sopa.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Sal derramada, quimera armada.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
La cascara guarda el palo.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Joven intrépido no deja memoria.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Parejo como las calles de León.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
A todo coche, le llega su sábado.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Caldera observada no hierve jamás.