La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Ama el sol, el que tiene sombra
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
La alegría en el alma sana se cría.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Todo tiempo pasado fue mejor.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Come y bebe, que la vida es breve.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Mayo frío, año de mucho frío.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Principio quieren las cosas.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Gallina vieja da buen caldo.
Por la Virgen de Agosto a las siete y está fosco.
La puerca tira del tapón
Con buenos modos se consigue todo
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
El buen vino resucita al peregrino.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Favor con favor se paga
La alegría todo mal espanta
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Querer matar dos moscas de un golpe
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Nunca llueve a gusto de todos.
Cerrado a cal y canto.
Más vale un hoy que diez mañanas.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.