Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Al roble no le dobles.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Un muerto hablando de un ahorcao.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Hablar con lengua de plata.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
Regla y compás, cuanto más, más.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Al loco y al toro, dale corro.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Chico pueblo, grande infierno.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Pintada en los WC.
Eso no te lo despinta nadie.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
El diablo está en los detalles.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
A Dios, nada se le oculta.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Entre más gruesas las gotas, menos dura el chaparrón.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Caldera observada no hierve jamás.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera