Arte para lograr es el dulce hablar.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Casa de mantener, castillo de defender.
El que mucho abarca, poco acaba.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Amor y señorío, no quieren compañía.
La envidia es una mala consejera.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
A burlas, burlas agudas.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Lo prometido es deuda.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Quien te quiere, te aporrea.
Ayer putas y hoy comadres.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Gente parada, malos pensamientos.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Voz del pueblo, voz de Dios.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Te quiero Andrés, por el interés.
Cuanto más amistad, más claridad.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Favores harás, y te arrepentirás.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Quien tuvo, retuvo.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Dar carne al lobo.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Buena vida si refrenas tu ira.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
A lo que se quiere bien, se castiga.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Hasta ajustar, regatear.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.