Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Cada uno dice quién es.
Mujer pecosa, mujer candela.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Compañía de dos, mi perro y yo.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Errar es humano.
Ante la duda, la Charly.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Hombres de noche, muñecos de día.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Las cosas lo que parecen.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Papel, testigo fiel.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.