Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Cuidado, que el diablo es puerco.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Salud y pesetas salud completa.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
La cabra siempre tira al monte.
Para pan y pescado, chocho parado.
Los frailes en jubón, hombres son.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Sacar los trapos al sol.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Mal mascado y bien remojado.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Mal se tapa el gato con la cola.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Gallina vieja da buen caldo.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Quien hijo cría, oro cría.
Pisar mierda trae buena suerte
El pan comido, hace al que lo da amigo.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
De Jaén, o fuleros o malajes.
A feria vayas que más valgas.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
A palabras vanas, ruido de campanas.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
Zorro dormilón no caza gallinas.
Amor comprado, dale por vendido.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.