Me importa un comino.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Eso no te lo despinta nadie.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
No hay tonto para su provecho.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Dádiva forzada no merece gracias.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
La ventura es paño que poco dura.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Le puso el dedo en la llaga.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Pan y vino andan camino.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Cabello crespo, calvo presto.
Agrada, quien manda.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Donde lo hay, se gasta.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Con el engañador, se tú mentidor.
El que aconseja, no paga.
El que no ayuda, estorba.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Sacar los trapos al sol.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
De lo que come el grillo, poquillo.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Amor de amos, agua en cestos.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.