Olla reposada, no la come toda barba.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Al buen día, métele en casa.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Paga adelantada, paga viciada.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Al buen vino, buen tocino.
Primero fui yo puta que tu rufián.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Ron, ron; tras la capa te andan.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
Fruta prohibida, más apetecida.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
El fraile, la horca en el aire.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Más aburrido que mico recién cogido.
Abierto el saco, todos meten la mano.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Amor de dos, amor de Dios.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.