Algunos tienen buena jaula, pero malos pájaros.
Cada mozo lancee su toro.
Quien vende barato vende doblado.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Poderoso caballero es don dinero.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
El que trabaja, no come paja
El que de joven corre, de viejo trota.
Intelecto apretado discurre que rabia.
El buey solo bien se lame.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
El que quiere baile, que pague músico.
No hay enemigo chico.
Chicharra que canta, calor adelanta.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Al son que te tañan, a ése baila.
Para uno que madruga otro que no duerme.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Ayunar, o comer truchas.
Abril, uno bueno entre mil.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
A cazuela chica, cucharadica.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Lo que haces, encuentras.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Casa empeñada, pobre y desamparada.