De los hijos, el que muere, el más querido.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Libro prestado, libro perdido.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Barba a barba, vergüenza se cata.
El que avisa no es traidor.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
En el pedir no hay engaño.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Los casados, casa quieren.
El pájaro no se caga en el nido.
Pan ajeno, caro cuesta.
Quien tiene madre puta no es huérfano.
El que quiere besar, busca la boca.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
En enero, el besugo es caballero.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Para el avaro, todo es caro.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Más vale la sal, que el chivo.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
De petaca ajena, la mano se llena.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
No hay que arrear ganado flaco.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Darle a uno mala espina.