Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
El pecado te acusa.
Buen abogado, mal cristiano.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Buena madera, buen oficial espera.
Pies fríos, corazón caliente.
Barájamela más despacio.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Otro gallo le cantara.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Piedra que rueda, no crea moho.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Cual más, cual menos, toda la lana es pelos.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Hacerse la boca agua.
Hacer algo de cayetano.
Mal ayuna el que mal come.
El árbol que no da frutos, da leña.
Costurera mala, la hebra de a vara.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Saber es poder.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
El mejor cazador, miente más que caza.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
El que nada tiene, nada vale.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.