Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Riña de amantes, agua referescante.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
El que debe y paga, descansa.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Cada uno en su casa es rey.
Calle mojada, caja cerrada.
No solo de pan vive el hombre.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Buey que muge, todos le temen.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
La buena mula en el establo se vende.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
La felicidad es como un león insaciable
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
Dos es compañía, tres multitud.
La mano que no puedes morder, bésala.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.