Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Todos los oficios son difíciles.
Hay que amarrar el tamal.
El que mucho promete, poco cumple.
La mano que no puedes morder, bésala.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
La libertad vale más que el oro
Más mamado que chupo de guardería.
Las obras, con las sobras.
Dificulto que el chancho chifle.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Codicia mala a Dios no engaña.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Une maladie qui vuelve es mortal.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Vida bien concertada, vida holgada.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
El amor destierra la vergüenza.
Más aburrido que mico recién cogido.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
El que habla es el que peca.
Pan ajeno, caro cuesta.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Arandino, borracho fino.