La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Serio como perro en bote.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Comida que escasea, bien se saborea.
Se te cayó e cassette
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
De una mentira ciento se derivan.
Para el avaro, todo es caro.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Vino sacado hay que gastarlo.
Faena acabada, faena pagada.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Ruego y derecho hacen el hecho.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Amigo y vino deben de ser añejos.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Hambre larga, no repara en salsas.
Comer de su propio cocinado.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Pobre atestado saca mendrugo.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Calumnia, que algo queda.
Depende de cómo caigan las cartas
Gozo que no se comunica, se achica.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Al pez, una vez.
Ausente, apenas viviente.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Boca de verdades, cien enemistades.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.