Dios ayuda al que mucho madruga.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Quien te quiere, te aporrea.
Anhela algo por suficiente tiempo,y ya no lo querrás.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Hay que dar el todo por el todo.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Razones sacan razones.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
El temor modifica tu conducta.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
La gente discreta, no suelta la jeta.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
La suerte nunca da, solo presta.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Amistades conserva la pared medianera.
Aquel que guarda siempre tiene.
El mal que no es durable, es tolerable.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Mejor precavido, que arrepentido.
A jugar y perder, pagar y callar.
A cada pez le llega su vez.