La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Agua fina saca la espina.
Salir junto con pegado.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Las leyes y las mujeres han sido hechas para violarlas.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
No hay bueno caro ni malo barato.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
No es lo mismo ser que haber sido.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
La mujer hermosa es peligrosa.
A pan duro, diente agudo.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
El que come tierra, carga su terrón.
Amor con amor se paga.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Al que le pique, que se rasque.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Vino mezclado, vino endiablado.
Decir, me pesó; callar, no.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
El triunfo de los crueles es breve
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Esposa mojada, esposa afortunada