No se merece la vida, quien no paga su comida.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
El casado casa quiere.
Caridad contra caridad no es caridad.
Al desdén con el desdén.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Lo comido por lo servido.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Al rebuznar se verá quien no es león
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Hombre prevenido vale por dos.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
El que nada tiene, nada vale.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Pase mayo, y pase pardo.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Más dañado que agua de florero.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Ser un mordedor de pilares
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
La Cruz, la viña reluz.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Peor está que estaba.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
A brutos da el juego.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Hay más santos que nichos.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.