Pintada en los WC.
Los pies van donde va el corazón
Buena crianza no pierde punto.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El vino, comido mejor que bebido.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Quien siembra, siega.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
El arma es enemiga de su dueño.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
El malo mundo está y peor se pondrá.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
El que mucho habla, mucho yerra.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Comida que escasea, bien se saborea.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Como que se murió si me debía.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Lo estancado se pudre.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.