Corazón codicioso, no tiene reposo.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
En el pedir no hay engaño.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Dos no riñen si uno no quiere.
Hombre harto, no es comilón.
El que apura su vida, apura su muerte.
Tanto pedo para cagar aguado.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
El vino, de la verdad es amigo.
La que fácil llega, fácil se va.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Bien está lo que bien acaba.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Para prosperar, vender y comprar.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
De desgraciados está el mundo lleno.
En el pecado se lleva la penitencia.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Más obrar que hablar.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Tres al saco y el saco en tierra.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
El dolor embellece al cangrejo.