Demasiada alegría es dolorosa
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Agrada, quien manda.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
A gran arroyo, pasar postrero.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Un tiznón solo no arde sin otro.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Despacito y buena letra.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Tierra por medio, para poner remedio.
A la vejez aladares de pez.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Cada quien, con su cada cual.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Nadie da nada a cambio de nada.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Gran calma, señal de agua.
Pies, ¿para qué os quiero?.
A la virtud, menester hace espaldas.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Amor de lejos, felices los cuatro
Un ten con ten para todo está bien.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Puta y chata, con lo segundo basta.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.