En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Quien hijo cría, oro cría.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Buena barba, de todos es honrada.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
La crianza es buena los trece meses del año
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
A bien obrar, bien pagar.
De buena harina, buena masa.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Mal huye quien a casa torna.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Casa convidada, pobre y denostada.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Amigos pobres, amigos olvidados
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
A buen amo, mejor criado.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Alba roja , vela moja.
A mucho amor, mucho perdón.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
La caridad empieza por casa.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
A barbas honradas, honras colmadas.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
El que come tierra, carga su terrón.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Dicen que la educación se mama.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.