Cada uno es maestro en su oficio.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Confesión hecha, penitencia espera.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
A cada santo su vela
Barbero, o loco o parlero.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Putas y frailes andan a pares.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Hay de todo en la viña del Señor.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Iglesia, o mar, o casa real.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Presto se va el cordero como el carnero.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Los dioses ayudan al que trabaja
A burro viejo, poco forraje.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Dios nos coja confesados.
Músico pagado, toca mal son.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
El ojo del amo engorda el ganado.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Cazador, mentidor.