Abril, lluvias mil.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
La viña y el potro, criélos otro.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
A carne mala, buena salsa.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Échate este trompo a la uña.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
No tocar pito.
Compra en plaza y vende en casa.
Barba a barba, vergüenza se cata.
El río, por donde suena se vadea.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Leer entre renglones.
En pocos miles, pocos cientos.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
En poca agua, poco se navega.
Solo los pies del viajero saben el camino.
De la vista nace el amor.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
A viña vieja, amo nuevo.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Los extremos se tocan.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
Cada sendero tiene su atolladero.
Tiempo pasado siempre es deseado.
El ingenio obvia dificultades,.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
A medida del santo son las cortinas.