A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
El buey solo bien se lame.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Después de que baile bien aunque sea fea.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Vecina de portal, gallina de corral.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Un yerro, padre es de ciento.
Tope no es pelea.
Otros tiempos, otros modos.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Socorro tardío, socorro baldío.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Los pies van donde va el corazón
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Llevar agua al mar.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Se te cayó e cassette
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
El que fía, o pierde o porfía.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Hay que convivir; pero no conbeber.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
Cada pez en su agua.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
A buena barbechera, mejor sementera.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Haz buena harina y no toques bocina.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
No está bien el fuego junto a las estopas.