Más perdido que Papá Noel en mayo.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Al maestro, cuchillada presto.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
A falta de olla, pan y cebolla.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Que no te den gato, por liebre.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Por San Martín, trompos al camino.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Escucha el viento... que inspira
Quien tiene la cabra, ese la mama.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
La prudencia nunca yerra.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Buenas cartas a veces pierden.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
A chica cama, échate en medio.
No coma cuento coma carne.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Buena es la costumbre en el bien.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Cada hombre deja sus huellas.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.