A la mujer y a la mula, vara dura.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Más da el duro que el desnudo.
Cuanto más amistad, más claridad.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
No sufras por calenturas ajenas.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
El cliente siempre tiene la razón.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Por San Blas, el besugo atrás.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Dar una fría y otra caliente.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
La buena obra, ella misma se loa.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Escribir despacio y con buena letra.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Untado un dedo, untada toda la mano.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.