Al estudiante, el tabaco no le falte.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Al mal segador la paja estorba.
Sayo grande, tapa mucho.
Volverse humo.
Palabras y plumas el viento las tumba.
A hijo malo, pan y palo.
Pastelero a tus pasteles.
La impureza, pesa.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Por el hilo se saca el ovillo.
Hay gustos que merecen palos.
A poco pan, tomar primero.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Manda, manda, Pedro y anda.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Hablar en plata blanca.
Difama, que algo queda.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Mucho tocado y poco lixo.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
El dinero diario, es necesario.
Palabra dada, palabra sagrada.
Libro prestado, libro perdido.
Tal para cual.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
A chico pajarillo, chico nidillo.
A pan ajeno, navaja propia.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Paja triga hace medida.
Son cáscaras del mismo palo.
El mejor escribano echa un borrón.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
A consejo malo, campana de palo.
Mucho apretar, listo aflojar.
Según es el dinero, es el meneo.
Más obrar que hablar.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.