Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Eso es harina de otro costal.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
A cualquier cosa llaman rosa.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
De padres bocois hijos cubetas.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Cuentas viejas líos y quejas.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Pimiento, sal, cebolla, cuando se pone la olla.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
De pequeñico se doma al mimbre.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
El vino por el color, el pan por el olor y todo por el sabor.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Este es carne de cañón.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
El dar es honor; el pedir, dolor.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Dádivas quebrantan peñas.
Puta en ventana, mala mañana.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Me lo contó un pajarito
Tres al saco y el saco en tierra.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
A la vejez, cuernos de pez.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Necio que calla por sabio que pasa.
Ofrecer el oro y el moro.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
El que nada tiene, nada vale.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.