En Octubre echa pan y cubre.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
La sardina y el huevo a dedo.
Salvarse por los pelos.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Dios aprieta pero no ahoga.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Ayudaté y serás ayudado.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Amor con hambre, no dura.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Campo bien regado, campo preñado.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Empezar con buen pie.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
La monotonía genera aburrimiento
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Grano a grano, se llena el granero.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
El trabajo ennoblece.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Presto se va el cordero como el carnero.
Del lunes la luna es buena.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Conquista el amor solo aquel que huye
Santo Tomás, una y no más.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.