Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Moza reidora, o puta o habladora.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El casado casa quiere.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Limpio de polvo y paja.
Casa en canto, y viña en pago.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Ávila, santos y cantos.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Del ahogado, el sombrero.
Ama y guarda.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
No oigo, soy de palo.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Obra acabada, maestro al pozo.
Dos capitanes hunden el barco.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Quien hace, aplace.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
No hay que pedirle peras al olmo.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Del ahorro viene el logro.
El fraile, la horca en el aire.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.