No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Amor de amos, agua en cestos.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Dar la callada por respuesta.
Dar y tejer es buen saber.
Más groso que el Guelpa.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
El que presta, a pedir se atiene.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Insinuación de rey, como si fuera ley.
La fantasía es el reposo del alma
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
De tal jarro, tal tepalcate.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Siempre habla quien menos puede.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Decir refranes es decir verdades.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Favor con favor se paga
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Hija que casas, casa que abrasa.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Esto está en chino.
Cazador, mentidor.
Una abeja no hace colmena.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Palo dado ni Dios lo quita.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Mano lavada, salud bien guardada.
La mentira busca el rincón.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
La niebla deja el tiempo que encuentra
Es mucha la totuma para tan poca agua
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
La belleza entra por la boca.
Llegar y besar, suerte es singular.