Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
De esa manera, mi abuela.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Quien siembra, siega.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Estoy hasta las manos.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
A quien vela, todo se le revela.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Pascua pasada, el martes a casa.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
A la vejez, dinero y mujer.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Quien hace preguntas no es tonto.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
El que manda, manda.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Caballo de andadura poco dura.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Emprestaste, perdiste al amigo.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Amar sin padecer, no puede ser.