Cerco en la luna, agua en la laguna.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Contra el flato, bicarbonato.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Sobre advertencia no hay engaño.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
A fuego y a boda va la aldea toda.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Sin sal, todo sabe mal.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Eres lo que comes.
Piensa la araña que todos son de su maña.
El abad canta donde yanta.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
El lunes, ni las gallinas ponen.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Este es carne de cañón.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
El que mucho ofrece, poco da.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Más fea que una patada en la canilla.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Sin viento no hay oleaje.