En casa del que jura, no faltará desventura.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Copas son triunfos.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Al desdén con el desdén.
El que es pendejo ni de dios goza.
Orejas de burro.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
No todo lo que pendula cae
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
De mozo rezongador nunca buena labor.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Quien no tiene, perder no puede.
Favor publicado, favor deshonrado.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Como quitarle el poto a la jeringa.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
La honestidad es un vestido de oro
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.