Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
A confite de monja pan de azúcar.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Hijo solo, hijo bobo.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Mata, que Dios perdona.
Guagua que llora mama.
Los frailes en jubón, hombres son.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Al maestro, cuchillada presto.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Madre ardida hace la hija tollida.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
A tal señor, tal honor.
Papel, testigo fiel.
De esa manera, mi abuela.
Hijos casados, duelos doblados.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
pajero como tenedor de oveja.
Manda, manda, Pedro y anda.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
El fraile, la horca en el aire.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.