Bien aprende quien buen maestro tiene.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
A cada santo le llega su día.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Ante Dios, todos somos iguales.
De buena semilla, buena cosecha.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Marido rico y necio no tiene precio.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Darle a uno mala espina.
Hacer de un camino, dos mandados.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Al perro muerto, échale del huerto.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
La tierra será como sean los hombres.
Hasta los animales cuidan sus crías.