Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Dar la última mano.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Ojo por ojo, diente por diente.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Lo más placentero, no es tan duradero.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Ama, perdona y olvida.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Consejo tardío, consejo baldío.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Obra acabada, maestro al pozo.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Quien nada pide, nada recibe.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
A la hija muda, su madre la entiende.
De vaca vieja, novilla brava.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Poco a poco hila la vieja el copo.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
La manda del bueno no es de perder.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Cuando anda la lengua, paran las manos.