La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Matar pulgas a balazos.
La mala paga , aunque sea en paja.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
La comida reposada, y la cena paseada.
Quien ama, teme.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Dios nos coja confesados.
El buen libro de las penas es alivio.
El que madruga, es sereno.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
No hay que pedirle peras al olmo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
De sabios es variar de opinión.
Meter aguja y sacar reja.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Mujer enferma, mujer eterna.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Pan para hoy, hambre para mañana.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
La buena obra, ella misma se loa.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
No le pidas peras al olmo.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Lo más placentero, no es tan duradero.
En arca abierta, el justo peca.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Acójome a Dios que vale más que vos.
Amar sin padecer, no puede ser.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Mejor es resignarse que lamentarse.