Hay que hacer de tripas corazones.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
De hora en hora, Dios mejora.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Por San Blas, una hora más.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Para atrás ni para coger impulso.
Cuando el ojo no está bloqueado ve al ojo;cuando la mente no está bloqueada,el resultado es la sabiduría;cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Variedad es causa de amenidad.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Hablando nos entendemos.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
La fantasía es el reposo del alma
Aceptar un don, requiere discreción.
De sabios es cambiar de parecer.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
A quien has de acallar, has de halagar.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Perfecto solo Dios.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
El que poco tiene a poco aspira.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
No hay que reírse de la felicidad
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
La ocasión es la madre de la tentación.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Cuentas claras, amistades largas.
Ayudaté y serás ayudado.
La pasión embellece lo feo
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Hablando la gente se entiende.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.