Se queja más que la llorona.
Magra olla y gordo testamento.
A gran calva, gran pedrada.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Cava, cava y encontrarás agua.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Para llegar a saber, aceite del velón has de oler.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Tropezando se aprende a caminar.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Burro suelto del amo se ríe.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Indio con puro, ladrón seguro.
Ni siquiera Dios, que es todopoderoso, puede hacer que caiga la lluvia de un cielo raso.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.