El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Si sabes que no llegarás a la meta, no te metas.
Guardas bien y no sabes para quien.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Cada mochuelo, a su olivo.
O la bebes o la derramas.
Hija que casas, casa que abrasa.
Reyes y mujeres no agradecen.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Qué bueno era Dios para labrador.
Bien juega quien mira.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Buen cazador, mal labrador.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Freídle un huevo, que dos merece.
Saber de pobre no vale un duro
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
De boca para fuera.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Comprar al pobre, vender al rico.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Nadie da lo que no ha.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.