A batallas de amor, campo de plumas.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Lo que hace Dios es lo mejor.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
A la vejez, cuernos de pez.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
El que llora su mal, no lo remedia
No enturbies aguas que hayas de beber.
De cuero ajeno, correas largas.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Una idea que se ha desarrollado y puesto en acción es más importante que una idea que solo existe como una idea
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
A las obras me remito.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Quien escucha, su mal oye.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
En San Antón, calabazas al sol.
Amor es el verdadero precio del amor.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Toda flor quiere ser fruto.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
A más doctores, más dolores.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
El amor refresca como el rocío
Dos fuentes, dos ríos.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Antes muerte que vergüenza.
La envidia es una mala consejera.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.