Dios da pañuelo al que no tiene narices.
La fe no tiene miedo.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Barriga llena, aguanta trabajo.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
El avariento nunca está contento.
En la duda, ten la lengua muda.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Después de la tempestad, viene la calma.
A grandes cautelas, otras mayores.
Mejor prevenir que lamentar.
Bolsa llena, quita las penas.
Despacito y buena letra.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
A mucho amor, mucho perdón.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Hay que darle el beneficio de la duda.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Demasiada alegría es dolorosa
Para presumir hay que sufrir.
La prisa produce desperdicios.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.